A Corazon Abierto Segunda Temporada Todos Los Capitulos



La segunda temporada de ‘A Corazón Abierto’ se inicia con Andrés Guerra (Rafael Novoa) ingresando a la cárcel donde debe pagar por la muerte de la madre de María Alejandra (Verónica Orozco). Llegar a los estratos más violentos y abandonados del país, le proporcionarán una forma diferente de ver la vida, la profesión, y sobre todo la muerte, que ya no sólo será el espectro contra el que lucha como médico.
En tanto, Mauricio Hernández (Jorge Enrique Abello) proseguirá en su carrera por lograr el amor de María Alejandra, quien no deja de sufrir por la suerte de Andrés. Esta será la gran encrucijada de su vida hasta que la justicia se pronuncie.
Pero María Alejandra no es la única que sufre. Isabel (Sandra Hernández) buscará la forma de salvar a Masa (Juan Pablo Espinosa), para que retorne a la vida normal, mientras Cristina (Natalia Durán) debe padecer las consecuencias de haber dejado plantado a Burgos en el altar.
Jorge (Juan Manuel Mendoza) tendrá que tomar decisiones con su vida. Tendrá que seguir al frente de una relación ambigua, ahora bajo el marco del embarazo de Claudia (María Lara) y para ello deberá contar con la solidaridad de sus compañeros que andan sumidos en sus crisis amorosas.
Hasta el pobre doctor de La Pava (Santiago Moure) anda en depresiones amorosas con la desaparición de Sandra (Lina Castrillón), mientras que el eminente doctor Cepeda (Jorge Cao) sigue lamentando la muerte de la madre de Maria Alejandra. Y la rígida Miranda (Aída Morales) sentirá como su vida se despedaza poco a poco a medida que su profesión destruye su hogar. Sin embargo, a ellos les llegará el amor. La pregunta de siempre para estos médicos, como todos los del Santa María, es si podrán sostener una relación por encima de sus labores en el hospital.
Violeta Botero, Rafael Gómez, y Juan Felipe Becerra serán los médicos que entrarán a reforzar el equipo del Santa María, y vivirán junto a sus compañeros todos esos casos diarios tan comunes y otros tan particulares de la medicina, que los llevará a triunfar o a perder, asumiendo los riesgos que corren sus vidas en el ejercicio de su oficio, y en el riesgo emocional de compartirlas con otros en el interior de la institución médica.
Violeta Botero (Carolina Guerra), es la nueva neonatóloga del Hospital Santa María. Será un alivio para el grupo de médicos la aparición de esta bella, joven y brillante médica, pensando en que puede ser uno más de ellos. Cualquiera será preferible a la desleal Alicia (Carolina Gómez). Está felizmente casada con un médico, exitoso y demasiado atractivo.
Juan Felipe Becerra (Marlon Moreno), es un traumatólogo que descrestará al grupo médico desde su primer día de trabajo en el hospital. A diferencia de los otros médicos que provienen de sofisticadas universidades, hospitales y clínicas dotadas con todos los recursos de la medicina, Becerra proviene de zonas difíciles del país. Es recursivo, puede romper los protocolos de la medicina si se trata de salvar un paciente en condiciones difíciles. Todos saben que su último trabajo fue en un puesto de salud en una barrio marginal de Bogotá, pero desconocen su vida pasada y él se encarga de mantenerla en reserva. Su sentido social de la medicina chocará permanentemente con los dogmas del doctor De La Pava (Santiago Moure), su pasado misterioso y su forma descomplicada de llevar la vida, serán algunos de los componentes que generen un enorme atractivo entre las mujeres del Santa María, incluso en María Alejandra (Verónica Orozco).
Rafael Gómez (Iván López), es un joven residente que goza de muchos privilegios, los cuales crearán cierta molestia entre el cuerpo médico de la institución. Ninguno de ellos sabe de dónde proviene, pues ni el doctor de La Pava, quien entenderá que es mejor ser su aliado, ni el poderoso doctor Cepeda podrán enfrentarlo, ya que deberá soportarlo acatando órdenes supremas de la Junta Directiva del Santa María. Gómez es buen médico, pero tendrá muchas dificultades para acomodarse en el grupo que lo ven como un elemento peligroso no sólo por sus privilegios sino por su gran facilidad para descomponer el ambiente.